Amber hace el software. La instalación, el mantenimiento y la persona que llega cuando algo falla los pone un distribuidor autorizado de tu zona. Dinos dónde estás y te conectamos con el que te toca.
Conviene tenerlo claro antes de cotizar, porque es lo que más confunde en una propuesta de seguridad para comunidades.
El módulo de seguridad —botón de pánico, alarma vecinal, rondines con evidencia y supervisión del turno del guardia— no se vende directo. Solo a través de un distribuidor autorizado o de una empresa de seguridad.
No es una restricción arbitraria. Ese módulo se entiende viéndolo funcionar en una comunidad, con alguien al lado que conoce tu operación y puede quedarse a acompañarla. Eso lo hace bien quien está en tu ciudad, no nosotros por teléfono.
No vendemos seguridad por nuestra cuenta, no te vamos a llamar por atrás, y no publicamos precio de ese módulo. Si te interesa, tu distribuidor te lo cotiza y te lo enseña funcionando.
Te conectamos con el distribuidor autorizado de tu zona. Con saber la ciudad y el tamaño de tu comunidad es suficiente para empezar.
Si en tu zona todavía no hay distribuidor, te lo decimos de frente y te atendemos nosotros mientras tanto. La red está creciendo.
Un distribuidor de tu zona te cobra por lo que nosotros no hacemos: instalar, mantener y llegar. Ese trabajo tiene un valor que un proveedor de software a distancia no puede darte, y por eso su propuesta suele costar más que la licencia sola. Vale la pena compararlo con lo que hoy pagas por que alguien venga cuando el portón no abre.
Amber no vende por debajo del precio publicado, así que no vas a encontrar que saltarte al distribuidor te salga más barato. Lo que cambia es lo que recibes alrededor.